Antes, cuando aún se compraban periódicos, existían revistas dominicales de lectura fácil. Tenían contenido random de todo tipo, podías encontrarte con artículos de psicología infantil y dos páginas más adelante hacer una comparativa de taladros. En mi adolescencia me llamaban especialmente la atención los artículos del tipo «como entender la mente de un adolescente» y el redactor se explayaba con el decálogo más simple y rancio posible. Era contenido muy vago, tremendamente simple y con rigor 0.
Al internet de nuestros días le está ocurriendo lo mismo. Alguien nos dijo que había que crear contenido en los blogs para fomentar el SEO y escalar posiciones en Google. Pero después de invertir mucho tiempo y dinero te das cuenta de que no funciona. ¿Por qué? Porque el contenido que generamos no le interesa a nadie. Y mucho menos a Google. Es la voz de un becario incansable y muy aburrido en un entorno corporativo. Escribe contenido que satisface al algoritmo, pero que deja frío al ser humano, que aporta conocimientos, pero deja fuera la resolución de problemas. Sin embargo, es indudable que la Inteligencia Artificial es la herramienta más poderosa que tenemos hoy en día para combatir el agotamiento creativo y producir un mayor volumen de copys.
La clave E-E-A-T:
Experience, Expertise, Authoritativeness, Trust – o lo que es lo mismo Experiencia, Habillidad, Autoridad y Confianza
Google nos pide contenido generado por personas con experiencia real, no robots escupiendo información genérica. La IA, por defecto, tiende a ser estadísticamente “correcta” y muy prudente, lo que genera ese tono plano y repetitivo que ya reconocemos por todas partes. Los buscadores detectan enseguida contenido generado con IA porque:
- Tiene frases vacías: «En este artículo exploraremos…»
- Lenguaje corporativo aburrido: «Es importante destacar que…»
- Sin detalles específicos: «Varios expertos afirman…»
- Lista interminable de puntos obvios
- Sin anécdotas personales o profesionales
- Sin opinión clara
- y donde todo suena «perfecto» y balanceado». *
Ahora están de modo los humanizadores, pequeños textos que se agregan a los prompts que casi consiguen sonar como un humano. Funcionan, y están bien si tienes que escribir un par de párrafos o un email. Pero si quieres generar contenido a medio y largo plazo notarás que repiten una y otra vez la misma estructura y los mismos «cliches» para parecer humano. Lo que acaba convirtiéndose en un texto tedioso con interés 0.
En realidad deberíamos hablar de definir primero el tono de voz, el territorio de marca, el arquetipo con el que se identifica mi empresa para lograr consistencia. Pero eso lo trataremos en otro post. Lo que estáis leyendo esto necesitáis soluciones rápidas para humanizar vuestros textos planos.
Para crear contenido que suene como un humano debemos inyectar las tres E: Experiencia, Especifico y Emoción. Si quieres que tu contenido destaque entre el ruido, genere confianza en el lector y realmente convierta, tienes que inyectarle lo único que la IA nunca podrá replicar: personalidad.
- Experiencia: Personal o profesional, depende de tu ámbito. Es ponerte la camiseta de «yo estuve ahi» cuando ocurrió. Muestra el proceso, no sólo el resultado: tus errores, tus ajustes, aprendizajes.
- Especifico: Nada de datos vacíos. Debes bajar las ideas genéricas al barro de lo real, con ejemplos situados y verificables: da nombres, lugares, fechas, números sensaciones. Por ejemplo: «En tres meses pasé de un 1,2% a un 2,7% de conversión ajustando solo la ficha de producto y el checkout móvil«. Son detalles que anclan la experiencia en la realidad y la hacen creíble, visualizable y humana
- Emoción: Demuestra que estás vivo. Utiliza un lenguaje menos coloquial. Inserta si es posible alguna sensación. ¿Qué sentiste en ese momento?. Insisto, da igual a que sector te dediques un ser humano siempre pasa por estas etapas.
Cuando leo artículos escritos por personas, como ser humano, empatizo con los personajes, conecto con los defectos, las historias específicas y los detalles desordenados. Una IA nunca te dirá que una vez guardé mi Ipad en la nevera porque me faltaban muchas horas de sueño. Me costó mucho encontrarlo de nuevo.
El prompt humanizador
